TERMOMETRO DE LA FAMILIA CHILE 2021, ALGUNAS CONCLUSIONES

El camino hacia la sustentabilidad (económica, social y ambiental) que nos urge transitar se
construye cada día en cada hogar. Sin embargo, los resultados del presente estudio nos muestran, una vez más, que el rol de
la familia en nuestra sociedad no recibe la valoración que merece.
El hecho de que, de manera transversal en todos los segmentos, siete de cada diez personas sostengan que en Chile el Estado otorga poca o ninguna importancia y reconocimiento a la familia debería hacernos ver a esta como el primer ecosistema en el que es preciso fomentar interacciones virtuosas que generen valor, y no simplemente como la suma de integrantes a quienes atender por separado.
Todo ser humano (hombre, mujer, niño, joven, adulto mayor) existe en un contexto, y es en él donde es necesario trabajar. Esto, además, en un escenario de caída de la tasa de natalidad, decisión que si bien es de incumbencia de cada hogar, tiene relación con las políticas públicas y la protección que se otorga a la familia. Tal como en el estudio anterior, se advierte en los resultados actuales lo determinante que es para los hogares chilenos contar con recursos económicos suficientes a la hora de pensar en tener hijos, factor en el que el alto costo de bienes y servicios incide en forma directa. Pero también emerge un nuevo indicador especialmente relevante: el tiempo disponible para dedicar a sucrianza, probablemente por los cambios vividos en los hogares durante lapandemia, que hicieron notorios tanto la riqueza como los desafíos que implica estar más presentes en la vida cotidiana de los hijos.
Seguidos por la estabilidad laboral, estos factores se sitúan por encima de uno que se suele mencionar como creciente: la visión sobre el futuro de la sociedad y el planeta (y más atrás aún se indica, precisamente, el apoyo de políticas públicas a la familia). Lo anterior señala
con fuerza que los hogares chilenos necesitan asistencia para su fortalecimiento como pilar de la sociedad que son. Y que, por muy complejo que se perciba el entorno para las futuras generaciones, con soporte y respaldo las familias se sentirían en condiciones de crecer y prosperar.
Dicho respaldo muestra además otra faceta fundamental: la formación que los padres requieren para ejercer en forma positiva como primeros educadores de sus hijos. Tal como en el estudio anterior, ocho de cada diez personas manifestaron la necesidad de adquirir conocimientos y destrezas para cumplir su rol. En contraste, solamente un 16% ha recibido esta formación (sobre todo a través de fundaciones, ONG o el colegio de sus hijos). Si una sociedad busca integrarse por hogares fuertes y personas plenas, debe invertir en ellas y, al hablar de educación, no enfocarse únicamente en la formal, sino también en la que, desde otros ámbitos, es central para la vida. Empresas, universidades, municipalidades, entre otras organizaciones, tienen un gran reto que es también una oportunidad: ofrecer a quienes son padres y madres entre sus colaboradores, alumnos, vecinos… la posibilidad de recibir formación para educar a los ciudadanos responsables del futuro.

Conclusiones
Los hogares chilenos necesitan asistencia para su fortalecimiento como pilar de la sociedad que son.
Los aspectos en los que podrían concretarse estos distintos apoyos a los hogares chilenos pueden nutrirse de los hallazgos
del presente estudio con respecto a las cinco dimensiones de un Hogar Sustentable®

1. Vida saludable:

2. Corresponsabilidad familiar:

3. Hospitalidad:

4. Consumo responsable:

5. Ciudadanía digital:

Estudio completo realizado por: